Decidí no mendigar jamás
Hay una imagen a la que recurro muchas veces cuando pongo a debate en mi alma mi orientación sexual . He visto a muchas personas mendigar en la puertas de las Iglesias, en la entrada de los supermercados, donde hay multitud de gente, turistas… mendigar para obtener algo. No me atrevo para nada ser juez de estas situaciones ni interpretar la verdadera razón que justifique esta triste realidad. Pero me apela al corazón, cada vez que me he sentido mendigo en las puertas de tantas personas. He sido un transeúnte, que por la mañana se ha movido por la vida con libertad, soñador, alegre, que pensaba que controlaba todo lo que le sucedía en cada momento. ¡Ingenuo! Porque cuando atardecía, mendigaba unas migajas de pan en cada aplicación para buscar a alguien que me diera amor . ¡Cuánto tiempo perdido, esperando un "ok" para quedar! Exhibido en un escaparate sin importar lo que realmente se ponía a la venta. Mendigando unos besos, unos ojos que me miraran ...