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Cuando le conté a mis hijos que soy gay

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 Hace un año confesé a mis hijos que era gay y que estaba enamorado de un hombre maravilloso. De esto quería escribir hace tiempo, pero por distintos motivos no había tenido ocasión. No fue algo improvisado, o inesperado, esperaba la pregunta desde hace mucho tiempo.  Al comienzo de la ruptura con su madre hubo una oportunidad, pero fue un momento precipitado,  lleno de tensión, no tenía fuerzas para hacerlo, no estaba preparado, para hacerlo hay que estar fuerte, dispuesto a todo. Espera ese momento que abriera el camino. Desde que asumí mi orientación sexual no he sentido vergüenza de confesarlo, pero sí respeto y responsabilidad, lamentablemente hay muchos prejuicios que vencer, y personas muy allegadas a mí han intentado hacerme daño. Por otra parte, movido por la culpa, acepté un acuerdo de no hablar del tema con los niños; dejando claro que tampoco lo ocultaría, sí surgía la pregunta la contestaría con honestidad. Un día camino a casa íbamos los tres rumbo a la boca...

Cuando te dejan desnudo, más no en bolas.

Después de tantos tiempos he decidido retomar algunos proyectos, entre ellos el blog, este espacio intimo que comparto con muchos de ustedes, este espacio escrito y forjado de sentimientos, dudas y expectativas. Violentado una vez más Hace unos meses fue violentada la privacidad de mi ordenador y dieron con los textos publicados en este blog, al enterarme me sentí intimidado y violentado, sobre todo porque no es la primera vez que esta situación ocurre. Aunque este es un espacio público y abierto, yo lo sentía como algo muy intimo y personal, un espacio de confesión donde son bienvenidas las personas que como nosotros atravesamos un periodo de introspección, crisis, dolor y crecimiento. Este un espacio a través del cual nos apoyamos y compartimos experiencias. Digo un espacio privado porque solo nosotros podemos entender lo que sentimos y experimentamos, no veo fácil ponerse en nuestros zapatos, entender y valorar las decisiones que estamos tomando, salir del armario y ...

Un guión común

Las historias se repiten una y otra vez,  ¿hay un guión común? Puede ser...  Mientras más leo y comparto con hombres que han vivido este tipo de experiencias voy descubriendo que son muchas las  similitudes entre nosotros, coinciden las historias en muchos puntos, tenemos en común muchas experiencias y al compartirlas descubrimos que no estamos solos ,  a diferencia de cómo pensábamos, no somos un dato extraño o aberrante en las estadísticas. Tal vez podría añadir algunos datos numéricos, pero no es el fin de esta entrada, basta con revisar los perfiles en las redes de ligue para darse cuenta de la cantidad de hombres heteros que no quieren ser descubiertos por sus novias o esposas. ¿Qué tiene en común las historias de los hombres que he conocido? Yo podría resumirlo de esta forma:  - Nos casamos enamorados y con mucha ilusión , con la idea de formar una familia basada en los estándares tradicionales.  - Recibimos una educación tradicional, en ...

Decidí no mendigar jamás

Hay una imagen a la que recurro muchas veces cuando pongo a debate en mi alma mi orientación sexual . He visto a muchas personas mendigar en la puertas de las Iglesias, en la entrada de los supermercados, donde hay multitud de gente, turistas… mendigar para obtener algo. No me atrevo para nada ser juez de estas situaciones ni interpretar la verdadera razón que justifique esta triste realidad. Pero me apela al corazón, cada vez que me he sentido mendigo en las puertas de tantas personas. He sido un transeúnte, que por la mañana se ha movido por la vida con libertad, soñador,  alegre,  que pensaba que controlaba todo lo que le sucedía  en cada momento. ¡Ingenuo! Porque cuando atardecía, mendigaba unas migajas de pan en cada aplicación para buscar a alguien que me diera amor .  ¡Cuánto tiempo perdido, esperando un "ok" para quedar! Exhibido en un escaparate sin importar lo que realmente se ponía a la venta.  Mendigando unos besos, unos ojos que me miraran ...

Tarde de chicos!!!

En la entrada anterior dedicaba una parte a la experiencia de contarle a mis hijos lo que papá estaba viviendo, pero luego decidí que estaba mezclando muchas cosas. He sacado ese bloque de texto, lleno de emociones, y lo he editado, espero sea de ayuda. Hoy revolea por mi cabeza ese mismo angelito, el mismo que hace unos años me pedía sincerarme con mi esposa, en esta ocasión susurra a mi oido y dice: -Es hora de que le cuentes  a tus hijos lo que ocurre, ellos tienen derecho a saber por qué papá ya no está en casa-.  Confesarles a mis hijos que estoy enamorado de otro hombre me da escalofríos, tengo esa sensación de mariposas en el estómago. Entre nosotros existe muy buena   comunicación, no siento temor, ni angustia. No temo a su reacción, seguro lo entenderán. Luís y yo hemos concluido que tanto sus hijos como los míos lo tienen claro, saben que ese amigo es más que un amigo.  Los medios de comunicación y las redes sociales han abonado el terreno para habla...

La confesión a mi mujer: soy gay

Mi nombre es Gabriel, tengo 47 años, hace poco menos de tres años me enamoré de un hombre encantador que fundió su vida con la mía. Llevé una vida heterosexual hasta ese momento. Ahora he asumido que soy gay , pero esa realidad devastó por un tiempo mi vida, trajo confusión, tristeza y vergüenza; me he paseado entre el engaño, las mentiras, la culpa y el temor. Tal vez siempre supe que había algo allí latente, enterrado en lo más profundo de mí, minimizado, enjaulado, preso, algo que me daba pavor enfrentar, algo que no sabes cómo manejar, “encerrado no hace daño a nadie”.  Piensas ingenuamente: "puedes vivir con eso" no tienes porque confesarlo; pero en el fondo sabes que ese momento te alcanzará,  temes a tus reacciones y el posible rechazo de quienes más amas . Leí en un artículo hace pocos días: “tienes miedo a arrancarte la curita y el dolor que causará, y eso es suficiente para deprimir a alguien”. Cuando le confesé a mi ex mujer que era homosexual no tenía cl...